Los estafadores se personan en el domicilio de la víctima, vestidos con mono de trabajo y presentándose como trabajadores de la empresa instaladora del gas, luz u otro servicio, informando a la potencial víctima que vienen a realizar una revisión de la instalación. Aparentan realizar varios trabajos técnicos; normalmente, se limitan a cambiar un trozo de manguera del gas u otra obra menor. Finalizado el trabajo extienden una factura en la que cobran por el servicio. Hay veces que aprovechan un descuido del propietario para hurtar algún objeto de valor o, incluso, han llegado a efectuar robos con violencia/intimidación. Se recomienda que no se abra la puerta a ningún inspector de gas, luz, etc. que no se haya solicitado previamente a través de la compañía suministradora. Asimismo, se recomienda que se solicite al supuesto inspector que se identifique con el correspondiente carné de la empresa.