J.D.P., que actuaba como administrador único y representante de la entidad Asesoramiento y Valores S.L., y agente financiero de Deutsche Bank Sae, por quedarse con medio millón de euros de varios clientes que le habían confiado sus ahorros fingiendo que los había invertido
El acusado, en junio de 2000, adquirió la condición de agente financiero de la entidad Deutsche Bank SAE mediante suscripción de contrato de agencia bancaria y subagencia de seguros, por lo cual, en nombre y por cuenta del banco, tenía, entre otras funciones, promover la suscripción y comercialización de productos y servicios bancarios y financieros. Así, en marzo de 2008, el acusado recibió de uno de sus clientes la cantidad de 36.000 euros para invertir. Pero el agente financiero, “con el ánimo de obtener un inmediato e ilícito beneficio patrimonial, no invirtió las cantidades entregadas, y hasta la fecha solo le ha reintegrado 1000 euros del total”, afirma la fiscal en su escrito de acusación.
En julio de 2007 y en diciembre de 2009, otros de los clientes “que conocía y trataba al acusado desde el año 2.000”, incide la fiscalía, le transfirió al agente financiero más de 445.000 a la cuenta de la que era titular la cartera de valores del Deutsche Bank SAE.
Luego, el acusado presentó al perjudicado al menos cinco impresos de solicitud de emisión de otros tantos cheques bancarios al portador contra la cuenta de la que era titular. Convencido el cliente por el acusado de estar realizando una operación en su propio beneficio y desconociendo la verdadera naturaleza del documento que se le presentaba, procedió a firmar los impresos, con lo que una vez emitido el cheque por la oficina del Deutsche Bank sita en Vigo, el acusado obraba el dinero en metálico en diversas sucursales.
Posteriormente, el acusado transfirió diversas cantidades desde la cuenta del perjudicado a la de la entidad Asesoramiento y Valores SL, bien directamente, dado que en su condición de agente financiero estaba autorizado para ello, o a través de banca electrónica, pero sin autorización de su titular para utilizar las claves, datos que tenía dada la estrecha relación que mantenía con sus clientes.
Para ocultar al cliente la merma de fondos que dichas transferencias estaban provocando en su cuenta, el acusado, guiado por el ánimo de faltar a la verdad e inducir a error, confeccionó diversos informes ad hoc sobre los supuestos rendimientos que las fingidas inversiones estaban produciendo, dando apariencia de veracidad mediante el uso de membretes que como agente financiero del Deutsche Bank, tenía a su disposición. Cuando fue requerido por el juzgado para declarar, el acusado aportó en su descargo un “recibí” fechado el 26 de julio de 2010, según el cual el acusado había entregado a segundo cliente y denunciante 425.000 euros en metálico. En el documento había estampado la firma del inversor que luego se pudo constatar que el acusado la había falsificado.
Es increíble cómo se las ingenian para crear estas estafas, no sé si sonará ilógico pero son personas que son sumamente inteligentes, aunque acaben descubiertas y estén cometiendo delitos, si estas personas estuviesen al mando de las investigaciones serían una gran ayuda.
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