De este tipo hay tres modalidades diferentes:
Modalidad A: El timador crea una empresa ficticia con documentación falsa o una sociedad mercantil legal, pero con personas marginales, sin antecedentes de morosidad de modo que no aparezcan sus nombres en bases de datos financieros. Al frente de la empresa, los estafadores nombran como administrador único a un indigente que, a cambio de unos cientos de euros, actuará de testaferro. De esta manera ya obtienen talonarios de cheques y de pagarés a nombre de la sociedad fantasma creada.
Los estafadores alquilan un local al que le dan el aspecto de una ofician. La organización se dedica a contactar con proveedores. Este primer contacto lo hacen por teléfono móvil, fax o una dirección de correo electrónico gratuita, lo que suele ser un procedimiento poco habitual, e iniciar relaciones comerciales, acreditando su solvencia y liquidez. Solicitan precios que, en la mayoría de los casos, no negocian, lo que abre en muchos casos el apetito del vendedor. Se gana la confianza al pagar los primeros pedidos de mercancía, de forma inmediata y al contado.
Una vez ganada la confianza del suministrador, efectúa un pedido importante y solicita un pequeño aplazamiento para abonar los artículos. Los pagos se van retrasando cada vez más hasta que el timado se presenta en las oficinas y se encuentra con que han desaparecido. Para evitar este tipo de situaciones, las empresas proveedoras deberían solicitar informes investigados de los nuevos clientes que aparecen de la noche a la mañana y que no son conocidos en el sector.
Modalidad B: Utilizan las aseguradoras de créditos. Es difícil detectar el mismo, puesto que utilizan empresas antiguas o inactivas, con buen historial en sus balances, lo que le permite obtener crédito con las aseguradoras. Al vencimiento del plazo de pago, la empresa ha desaparecido y los interlocutores se vuelven invisibles.
Modalidad C: Mediante la “usurpación de identidad.”, los timadores se presentan ante los empresarios como miembros de una firma conocida, a veces disponen incluso de falsas tarjetas de visita, y realizan pedidos en nombre de dicha sociedad. El fraude se produce durante el traslado de la mercancía. El transportista, contratado por el timador, recibe una llamada antes de llegar al destino en la que le indica una dirección diferente de entrega. El empresario se encuentra que, cuando trata de cobrar el cheque, no tiene fondos, y cuando trata de localizar al vendedor, éste ha desaparecido
Recomendaciones: Existen varias pistas para reconocer a los “nazarenos”; en primer lugar, la mayoría de los fraudes son cometidos por empresas recientemente constituidas o que, legalmente, no han sido registradas. Por lo tanto, hay que comprobar la antigüedad real de la empresa solicitante y siempre hay que investigar a fondo las empresas con menos de un año de existencia. Es necesario que la empresa sea más exigente respecto al control de la identificación y seriedad financiera de sus clientes, ya que la venta a crédito implica un alto grado de confianza.


No había imaginado que con estas técnicas no podría identificar un tipo de estafa, creo que jamás se me hubiese cruzado
ResponderEliminarEmpresas que se promocionan en páginas como Mercado libre que es muy conocido en América pues muestran esto, cuando son empresas que aparentemente están del todo bien ofrecen buenos productos, pero son nuevas y a pesar de tener buenos comentarios luego nos enteramos que se trata de timos grandes por parte de esta gente
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